Cada día con la experiencia personal y profesional, obtenemos aprendizajes, con los cuales podemos replantear nuevas metas y formas de alcanzar nuestros objetivos. Queremos a través de este blogs escribir estas experiencias, estrategias o planes, para que cuando no podamos ver una salida, tengamos una idea y así ayudarnos entre todos a prosperar y ser felices en lo que nos gusta y queremos.
martes, 14 de abril de 2015
El reto de cambiar plástico por pantallas
Día 16/03/2015 - 09.13h
Grupos tecnológicos y bancos pugnan por hacerse con el control en los pagos por móvil, considerado el futuro
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La digitalización de la información amenaza con llevarse por delante numerosos elementos que forman parte del quehacer diario de muchas personas en la actualidad. La tarjetas de crédito es uno de ellos. Fabricada en plástico y con una banda magnética, se ha convertido en uno de los métodos de pago más extendidos del mundo. ¿Tiene los días contados? Los teléfonos móviles amenazan con desterrarla. Mientras la tecnología avanza, el sistema financiero y los grupos tecnológicos se enfrentan a la exigencia de la movilidad extrema. Y cada sector promulga sus propias soluciones.
Los sistemas de pago por móvil toman posiciones. Crecen, sí, pero desde hace varios años se habla de que forma parte del futuro que hay que construir. Se resisten, parece que nunca nos acercamos lo suficiente a ese sueño. Los intereses en este ámbito (el económico) son muchos. Alterar un modelo como el actual, ya consolidado y asumido por todos los agentes implicados en un proceso de compra, condiciona su crecimiento.
Queda patente que el «smartphone» -teléfono móvil inteligente- no solo es un miniordenador que alberga toda nuestra vida, sino que pretende convertirse en un monedero virtual. Los vaticinios de los expertos lo constatan. Según revela el estudio World Payments Report, realizado por Cap Gemini y Royal Bank of Scotland, los pagos por móviles son cada vez más habituales. Poco extendido aún, se estima que aumentará su uso en un 60% en dos años en detrimento de otras formas que van perdiendo interés. Unas cifras que, junto al estudio de Forrester Research («el 13% de los españoles utiliza su móvil para pagar»), demuestra el cariz que va cobrando el comercio electrónico.
Tecnología en movimiento
Los grupos tecnológicos han irrumpido en el mercado financiero con nuevas plataformas de creación propia, insistiendo en la idea de que el dinero es cada vez más virtual y aprovechando que móvil lo tiene la mayor parte de la sociedad. La demostración de Apple durante su presentación esta semana de su primer reloj inteligente, el Apple Watch, anima a vislumbrar un futuro en donde el consumidor final será capaz de pagar, de forma inmediata y con total seguridad (esa es la promesa) solo con pasar este dispositivo por un terminal que domine la tecnología Near Field Communication (NFC, por sus siglas en inglés), que transmite datos de manera inalámbrica.
Esta idea refuerza el interés de la compañía americana con Apple Pay, su propio sistema de pago anunciado hace unos meses. Arrancó en octubre solo para EE.UU. -se implantará en Eurpa en los próximos meses- y funciona en el 90% de los comercios. Un sistema de autentificación promete una mayor seguridad que incluso las tarjetas de crédito. Google hizo lo propio con Wallet, que almacena los datos de las tarjetas. Y, otra empresa que tampoco da puntadas sin hilo, Samsung, ha introducido en su recién presentado Galaxy S6 su propia alternativa.
Los proveedores de tarjetas
Estos métodos de pago contrastan los ofrecidos por los proveedores de tarjetas bancarias. Por un lado, Visa, ha actualizado sus plataformas mediante un sistema llamado «tokens», que consiste en sustituir la transmisión de datos en el proceso del pago a través de un código que lo autoriza pero sin revelar datos de las cuentas.
Desde Mastercard, por otro lado, han desarrollado un sistema de pagos digitales en la nube que se ajusta a todo tipo de infraestructura «contactless» (sin contacto), presente en más de seiscientos mil establecimientos en España. «Lo que se está viendo en estos momentos es una sustitución de los formatos tradicionales de pago, en este caso, la tarjeta de plástico por los dispositivos inteligentes. Al largo plazo, esta tendencia crecerá. Vemos que otras modalidades como las plataformas de pago, o carteras digitales están adquiriendo protagonismo con un 24% de uso entre los internautas españoles», asegura Paloma Real, directora de Desarrollo de Negocio e Innovación de MasterCard.
Reacción en los bancos
Pero si hablamos de dinero son las entidades bancarias a las que estos métodos les afecta de una manera u otra. No obstante, firmas como CaixaBank o LaCaixa también han reaccionado en los últimos tiempos aportando soluciones. Con casi cuatrocientas mil descargas su primer año, BBVA Wallet se ha erigido como la punta de lanza de una nueva estructura financiera en la que los terminales móviles se han convertido en un monedero digital.
Esta herramienta en concreto ofrece a sus clientes una nueva forma de gestionar las transacciones de sus tarjetas de manera rápida a través de una aplicación móvil. Se trata, por tanto, de una especie de mando a distancia de las tarjetas, lo que convirtió al BBVA en la primera entidad que ofrecía este tipo de servicios en España. Además, ofrece una función interesante como es la posibilidad de diseñar su propia financiación a la hora de comprar. «Es transparente porque en la pantalla del móvil da información y muestra las posibles cuotas de financiación y los intereses», explica Javier López Chicote, responsable de Banca Digital de BBVA, quien asegura que «el 47% de las financiaciones que se hacen en BBVA de compras se hacen ya por el móvil».
Los principales escollos
No todo son esperanzadoras promesas. La falta de un estándar definido y de una infraestructura establecida son, junto a la percepción de inseguridad por parte de los usuarios, los principales frenos para convertir los pagos por móvil en un hábito real. Los fraudes son otras de las cuestiones a corregir por parte de las empresas implicadas.
La solución de Apple, por ejemplo, ya ha provocado casos de operaciones fraudulentas. Determinados delincuentes han aprovechado agujeros en su seguridad, aunque, tras conocerse los casos, la empresa ha insistido que su sistema es seguro y protege los datos personales. También una posible manipulación de la información por el hecho de acceder a datos confidenciales o la instalación de código malicioso en el controlador NFC son otras de las amenazas del «m-commerce».
miércoles, 8 de abril de 2015
Phishing
Phishing
El phishing consiste en el empleo de mensajes de correo electrónico que aparentemente provienen de fuentes fiables para llevar a cabo prácticas delictivas.
¿Qué es Phishing?
El "phishing" consiste en el envío de correos electrónicos que, aparentando provenir de fuentes fiables (por ejemplo, entidades bancarias), intentan obtener datos confidenciales del usuario, que posteriormente son utilizados para la realización de algún tipo de fraude.
Para ello, suelen incluir un enlace que, al ser pulsado, lleva a páginas web falsificadas. De esta manera, el usuario, creyendo estar en un sitio de toda confianza, introduce la información solicitada que, en realidad, va a parar a manos del estafador.
La siguiente imagen es un típico ejemplo de phishing:
Los principales daños provocados por el phishing son:
- Robo de identidad y datos confidenciales de los usuarios. Esto puede conllevar pérdidas económicas para los usuarios o incluso impedirles el acceso a sus propias cuentas.
- Pérdida de productividad.
- Consumo de recursos de las redes corporativas (ancho de banda, saturación del correo, etc.).
Una de las modalidades más peligrosas del phishing es el pharming. Esta técnica consiste en modificar el sistema de resolución de nombres de dominio (DNS) para conducir al usuario a una página web falsa.
Cuando un usuario teclea una dirección en su navegador, esta debe ser convertida a una dirección IP numérica. Este proceso es lo que se llama resolución de nombres, y de ello se encargan los servidores DNS.
Sin embargo, existen ejemplares de malware diseñados para modificar el sistema de resolución de nombres local, ubicado en un fichero denominado HOSTS.
Este fichero permite almacenar de forma local esa resolución de nombres asociadas a direcciones IP. De esta manera, aunque el usuario introduzca en el navegador el nombre de una página web legítima, el ordenador primero consultará a ese fichero HOSTS si existe una dirección IP asociada a ese nombre. En caso de no encontrarla, lo consultará con el servidor DNS de su proveedor.
Esta técnica conocida como pharming es utilizada normalmente para realizar ataques de phishing, redirigiendo el nombre de dominio de una entidad de confianza a una página web, en apariencia idéntica, pero que en realidad ha sido creada por el atacante para obtener los datos privados del usuario, generalmente datos bancarios.
A diferencia del phishing, el pharming no se lleva a cabo en un momento concreto, ya que la modificación del fichero HOSTS permanece en un ordenador, a la espera de que el usuario acceda a su servicio bancario.
¿Cómo llega?
El mecanismo más empleado habitualmente es la generación de un correo electrónico falso que simule proceder de una determinada compañía, a cuyos clientes se pretende engañar. Dicho mensaje contendrá enlaces que apuntan a una o varias páginas web que imitan en todo o en parte el aspecto y funcionalidad de la empresa, de la que se espera que el receptor mantenga una relación comercial.
Respecto a la relación entre spam y phishing, parece claro que este tipo de mensajes de distribución masiva puede ser una eficiente forma de captación utilizada por los ciberdelincuentes. De hecho, uno de los métodos más habituales de contacto para la comisión de delitos informáticos es el correo electrónico.
Sin embargo, el canal de contacto para llevar a cabo estos delitos no se limita exclusivamente al correo electrónico, sino que también es posible realizar ataques de phishing a través de SMS, conocido comosmishing, o de telefonía IP, conocido como vishing.
En el smishing el usuario recibe un mensaje de texto intentando convencerle de que visite un enlace fraudulento. En el vishing el usuario recibe una llamada telefónica que simula proceder de una entidad bancaria solicitándole que verifique una serie de datos.
¿Cómo protegernos?
Para protegernos es básico tener un programa antivirus instalado y actualizado con filtro anti-spam. Cualquiera de las soluciones de Panda Security mantendrá limpia de phishing su bandeja de entrada. La siguiente animación también le ayudará a protegerse contra el phishing:
Además, a continuación proporcionamos una serie de consejos que pueden ayudarle a reducir el riesgo de sufrir un ataque de phishing:
- Verifique la fuente de información. No conteste automáticamente a ningún correo que solicite información personal o financiera.
- Escriba la dirección en su navegador de Internet en lugar de hacer clic en el enlace proporcionado en el correo electrónico.
- Compruebe que la página web en la que ha entrado es una dirección segura. Para ello, ha de empezar con https:// y un pequeño candado cerrado debe aparecer en la barra de estado de nuestro navegador.
- Revise periódicamente sus cuentas para detectar transferencias o transacciones irregulares.
- No olvide que las entidades bancarias no solicitan información confidencial a través de canales no seguros, como el correo electrónico.
miércoles, 25 de marzo de 2015
La importancia de mantener el anonimato en InternetEl
Internet ni es seguro, ni deja de serlo, simplemente es una plataforma en la que podemos encontrar a personas de toda clase. Mantener el anonimato siempre que sea posible cuando utilizamos Internet puede ser crucial para evitar algunos de los riesgos que nos encontramos en la Red.
Los expertos en seguridad no dejan de decirnos lo importante que es no dar datos personales sobre nuestra vida, o sobre dónde vivimos en sitios como redes sociales. No está mal que nuestros amigos puedan ver dónde vivimos, o puedan saber dónde hemos ido de vacaciones, pero lo cierto es que en muchas ocasiones no tenemos cuidado con las personas que pueden ver esos datos, e incluso los hacemos públicos, pensando es información trivial. Y es posible que nosotros encajemos en el siguiente perfil.
Sonia es una chica de 25 años que utiliza las redes sociales diariamente. Forman parte de su trabajo. Las conoce a la perfección y suele publicar con regularidad mensajes en las diferentes redes sociales en las que tiene abierta una cuenta, lo que incluye cosas como lo que come, cuándo llega a casa, o cuándo se va al apartamento en la playa en el que veranea. Nunca consideró que eso pudiera ser un riesgo para ella. Quiso utilizar sus redes sociales para conseguir un nuevo y mejor trabajo, e hizo pública toda la información sobre ella disponible en Facebook: qué estudió, dónde ha trabajado, dónde vive. Al fin y al cabo, así podrían saber más sobre ella aquellas personas que tuvieran interés en contratarla si buscan información sobre ella en redes sociales.
Lo que nunca pensó Sonia es que una banda que se dedica a robar en casas monitorizaba cuentas de su ciudad para ver cuándo alguien se iba de vacaciones, sabiendo así que su casa quedaría libre. En el caso de Sonia, toda la información era accesible para cualquier persona del planeta, por lo que no tardaron mucho tiempo en entrar en su casa, llevarse los dispositivos electrónicos y los productos de valor, y volver a cerrar la puerta al marcharse. Sonia solo pudo darse cuenta de esto más de una semana después, cuando ya era totalmente imposible poder localizar a los ladrones de dicho material.
¿Podría ser tu caso?
Uno no puede ser completamente anónimo en Internet, pero sí puede, por ejemplo, decir que se va de vacaciones sin haber dicho nunca dónde vive. Y si ya lo has hecho, y además no quieres renunciar a la posibilidad de enviar una fotografía de la playa, recuerda que no tienes por qué decir a los cuatro vientos cuándo te vas, cuando llegas, cuánto tiempo estarás fuera, o si la casa se quedará vacía. Por otro lado, si vas a publicar en Facebook una foto o un mensaje, recuerda que puedes establecer un nivel de privacidad, de manera que solo un grupo de tus usuarios lo vean. Quizás podrías crear un grupo de “Usuarios confiables” que tengas seleccionado como predeterminado, y al que mandes las cosas cuando no quieras que la vean todos lo demás de manera precisa.
Yo ya estoy en Twitter y Facebook, ¿anonimato?
Pero hablamos de anonimato. Y uno se pregunta. Si ya estoy en Facebook y Twitter, si hasta me he buscado en Google y encuentro mis notas de selectividad, y busco mi DNI y están todos mis datos, ¿cómo es posible ser anónimo?
No puedes desaparecer de Internet, eso está claro, pero sí puedes evitar que las personas relacionen toda la información. Y quizás el caso de Carlos te pueda resultar, si no familiar, preocupante por algún caso de tu familia, o por ti mismo.
Carlos era un joven de 17 años que se dedicaba a jugar a videojuegos. El mundo de los juegos online le llevó a jugar con personas de todo el mundo, algo que es totalmente común hoy en día y que no tiene por qué ser peligroso. Sin embargo, eso también supone tener que jugar con personas de todo tipo, algunas de las cuales sí podrían ser peligrosas. Carlos participaba en una liga online en la que la mayoría de los usuarios dan su nombre completo y real. Y le tocó jugar con otro usuario una partida que, finalmente, ganó Carlos. Durante la partida recibió insultos, algo que también es común por parte del perdedor. El mayor problema estuvo en que la situación fue a peor. Este otro usuario no era un simple jugador, sino que formaba parte de una agresiva banda. No dejó en paz a Carlos en ningún momento, y siguió enviándole mensajes amenazantes, mucho después de finalizar el partido. Como es obvio, no tardó mucho en localizar el nombre completo de Carlos, así como sus perfiles en redes sociales, asociados a su cuenta como jugador, y consiguió encontrar en Internet la dirección en la que vivía. Un día, Carlos recibió un mensaje amenazante de este usuario, indicándole que sabía dónde vivía, y que tuviera mucho cuidado porque algún día iría a visitarle.
Esta última situación no es tan infrecuente. Entre los insultos, y algo más, hay tan solo un paso, y si no mantenemos el anonimato, podríamos facilitar la tarea a personas peligrosas que podemos encontrar en Internet. La familia de Carlos denunció la situación a la Policía, y aunque procuran no darle importancia, viven con cierta preocupación por si este mensaje algún día se hace realidad y se encuentran con consecuencias poco deseables.
¿Cómo podría haberse evitado? Si no podemos controlar toda la información que hay sobre nosotros en Internet, quizás sí podamos evitar reconocer quiénes somos en determinados entornos. La misma liga en la que Carlos participó permitía introducir un alias, y no era imprescindible enlazar a sus perfiles en redes sociales. El usuario de juegos de Carlos hubiera podido ser anónimo, y cualquier otro usuario peligroso con el que hubiera jugado, podía no haber conocido más allá que un simple apodo que Carlos utilizó en el juego, sin más medios para localizarle.
Dos ejemplos, miles de casos
Sin embargo, estos eran simplemente dos ejemplos, muy frecuentes, de algo que podría ocurrirnos si no actuamos con precaución cuando utilizamos servicios online. Internet es una plataforma maravillosa que nos permite ponernos en contacto con personas que están al otro lado del mundo, buenísimas personas a las que nunca habríamos conocido de otra manera. Pero curiosamente, también puede hacer que nos relacionemos con personas peligrosas que viven en nuestro barrio y a las que normalmente evitaríamos al caminar por la calle. Cuando utilizamos Internet, no sabemos con quién estamos contactando, por ello, la recomendación siempre es la misma, toda precaución es poca cuando se trata de navegar por Internet. Es imprescindible utilizar el sentido común, evitar en todo lo posible dar información de manera pública, y tratar de actuar en Internet tal y como lo haríamos en la vida real.El
miércoles, 18 de marzo de 2015
¿Qué es la Computación en Nube?
La computación en
nube es un sistema informático basado en Internet y centros de datos remotos
para gestionar servicios de información y aplicaciones. La computación en nube
permite que los consumidores y las empresas gestionen archivos y utilicen
aplicaciones sin necesidad de instalarlas en cualquier computadora con acceso a
Internet. Esta tecnología ofrece un uso mucho más eficiente de recursos, como
almacenamiento, memoria, procesamiento y ancho de banda, al proveer solamente
los recursos necesarios en cada momento.
El término “nube”
se utiliza como una metáfora de Internet y se origina en la nube utilizada para
representar Internet en los diagramas de red como una abstracción de la
infraestructura que representa.
Un ejemplo sencillo
de computación en nube es el sistema de documentos y aplicaciones electrónicas
Google Docs / Google Apps. Para su uso no es necesario instalar software o
disponer de un servidor, basta con una conexión a Internet para poder utilizar
cualquiera de sus servicios.
El servidor y el
software de gestión se encuentran en la nube (Internet) y son directamente
gestionados por el proveedor de servicios. De esta manera, es mucho más simple
para el consumidor disfrutar de los beneficios. En otras palabras: la
tecnología de la información se convierte en una servicio, que se consume de la
misma manera que consumimos la electricidad o el agua.
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